viernes, 29 de junio de 2018

Recogió tapas de los Octavos que se tomaba durante 5 años para hacer con ellas algo extraordinario

Este chico se merece un trofeo para  su creatividad, esfuerzo y el aguante de su higado. Él es Will Bill, quien quería tener una cocina que fuera totalmente única, y lo logró.  Él imaginó un tope  de cocina hermoso para la barra de su isla de cocina hecho  con las tapas de los octavos de Aguardiente de Quetzalteca. Algo así está destinado a ser la pieza central de cualquier decoración. Con mucha perseverancia y sacrificio logró recolectar las tapas necesarias para hacerlo realidad.




El proyecto de renovación de la cocina fue una actualización completa, desde el top de la cocina hasta los lados laterales que la conforman.



Necesitaron 8.530 tapas de botellas de octavos de Aguardiente, que fueron recolectando por más de 5 años.



Él mismo hizo la estructura del bar con 14 piezas de tarimas de madera y tablas de 15 mm y las barandas con listones de pino de 40 mm. 


Lo que sí era fundamental era que la superficie quedara lo más plana y nivelada posible, de lo contrario la resina se “empozaría” en los puntos bajos…


 La resina llena todo el espacio disponible, pero fue mejor aplicarla en capas delgadas que no cubrieran por completo las tapas. 
Al tope  se  mantuvo el color origina de las tarimas, eso si se les aplico un veneno para termitas.



La resina llena todo el espacio disponible, pero fue mejor aplicarla en capas delgadas que no cubrieran por completo las tapas.

Cuando estuvieron contentos con la ubicación de las tapas, cubrieron todo el trabajo con 5 capas de resina epóxica ¡y listo!.
 

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